viernes, 2 de noviembre de 2012

Mi primer 50k: The North Face Endurance Challenge 2012 - Chile

Traté de resumir en mi post anterior todo lo que implicó el "viaje" que para mí significó entrenarme (por alguna razón, prefiero el término "acondicionarme") física y mentalmente para correr 50k de montaña en la sierra de Santiago, Chile. Lo que ahora quiero compartir con ustedes es el desenlace de ese "viaje", que de hecho duró bastante más de lo pensado: 9 horas, 23 minutos!

Llegué a Chile el miércoles por la tarde (la carrera era el sábado) a la casa de mi gran amigo Vinko Fodich, quien me brindó todas las comodidades de un gran anfitrión en su simpática casa de Las Condes, una de las zonas más bacanes de Santiago: verde, tranquila, callada, casi perfecta para pasar 2 días de concentración pre-carrera y avanzando todo el trabajo que me había llevado desde Lima. Esos días verdaderamente fueron tranquilos, tal vez abusando un poco de la comida ("la Clarita", que trabaja en su casa, cocina muy bien!) y del vino pero siempre con mesura, si es que caben ambos términos juntos sin implicar una contradicción.

El día jueves fui temprano hasta el Mall Sport de Santiago, a pagar mi inscripción y recibir mi "kit" de carrera; dí unas vueltas pensando en comprar algunas cosas pero la verdad Santiago está bastante caro y nada de lo que vi era verdaderamente novedoso, y por mi parte con el pretexto de la carrera estuve actualizando bastante mi equipamiento, es decir, comprándome un montón de cosas. De regreso del Mall Sport aproveché para caminar algo y soltar las piernas y de ahí a tomar el Transantiago hasta un paradero muy cerca a la casa. El día viernes sí la pasé casi inmóvil y sin salir, repasando todos y cada uno de los aspectos que había planificado hasta el cansancio, lo que me permitió pasar el día entretenido pero en realidad no tuvo mayor impacto positivo en mi desempeño, pues no importa cuánto se estudie una ruta en google earth,  la realidad siempre es otra cosa, por lo que mi planificación al final fue poco más que inútil... pero supongo que así se aprende.

Llegado el día "D", desde muy temprano empezaron los entonces problemas que ahora ya son anécdotas. Como partía a las 8:00 am de la "Hacienda La Martina", en las afueras de Santiago, decidí llegar a las 6:30 am, para lo cual llamé un taxi para que me recogiera a las 6:00 am. Sin embargo, el taxi nunca llegó y frente a mi llamada de reclamo, me informaron  casi sin preocupación que ya no habían unidades disponibles; no solo pasa en Perú! Así que mi buen amigo Vinko, algo trasnochado, tuvo el buen gesto de llevarme hasta la hacienda, donde llegué poco después de las 7:00 am para encontrarme con un montón de corredores esperando la largada de los 50k a las 8:00 am (los 80k salieron a las 4:00 am). Salvo dejar mi bolsa, tomar un poco de bebida hidratante y estirar unos 3 minutos, los nervios no me dejaron hacer mucho más! Ya al poco rato, llamaron para que nos vayamos acomodando en la largada.


A partir de este momento, todo fue absolutamente nuevo; de hecho mis sensaciones físicas durante gran parte de la carrera fueron muy buenas, pero el paisaje (espectacular!), el feeling de competencia y encontrarme corriendo solo en otro país hicieron que las sensaciones mentales fuesen totalmente novedosas. Y, finalmente, partimos a las 8:00 am en punto. Comencé a correr más o menos a mitad delo grupo (por lo menos unos 250 personas, tal vez 300) y mientras entrábamos cada vez más en la zona de los cerros me iba sintiendo más cómodo y contento por empezar a pasar gente sin sentir que hacía mucho esfuerzo; eso sí, siempre estuve consciente de que se trataban de nada menos que 50k de recorrido para no entusiasmarme mucho.



En contra partida a mis buenas sensaciones corriendo, empecé a empaparme a los pocos kilómetros; algo andaba mal en el sistema de hidratación de mi mochila y empezó a botar agua hasta el punto que las mangas de mi casaca y mi short estaban goteando. Decidí esperar un poco por si salía el sol y me secaba o simplemente por si dejaba de mojarme, pero la temperatura empezó a bajar un poco (toda la carrera se realizó con clima frío, salvo muy hacia el final) así que en el segundo punto de hidratación (en el km 15, donde llegué en poco más de 2 horas) me cambié. Gracias a Dios, al poco tiempo la mochila dejó de botar agua y pude correr bastante cómodo solo con un polo (así me fui hasta el km 35 a unos 2,500 msnm). Las sensaciones running aún eran buenas y toda la novedad de la carrera me mantuvo lo suficientemente distraído durante las siguientes 3 horas. Las interminables subidas del entrenamiento no habían sido en vano y pasaba mucha gente que ya se encontraba caminando en pendientes que yo aún podía subir trotando. Aún, todo era felicidad.



A las 5 horas de carrera empezaron a aparecer los primeros síntomas de cansancio, aunque aún manejables. Mentalmente, la novedad iba cediendo frente a un paisaje que durante demasiado trecho se mantuvo monótono (desde el segundo puesto de hidratación en el km 15 hasta el siguiente puesto en el km 34, la ruta era una trocha carrozable en subida con el mismo paisaje, por lo que eventualmente se hizo aburrida). Así que prendí el mp3 para darme algo de distracción mientras continuaba corriendo hacia el tercer punto de hidratación. Ya a partir de este momento, mi mente se centraba más en mis sensaciones físicas que otra cosa; me preocupaba principalmente que mi paso estaba muy lento pero lo cierto que todo era subida, y en subida se corre lento. Además, empezaban a fastidiarme un poco los pies por lo que pensé eran algunas piedras que se habían metido en mis zapatillas. Decidí llegar al siguiente punto de hidratación y sacudirme los pies ahí. Efectivamente, luego de una enorme subida y ya cerca de las 6 horas corriendo (sí, aún corría, salvo en las subidas empinadas!) llegué al tercer punto de hidratación, que se encontraba a unos 2,500 msnm y que en la foto pueden ver lejos y bien arriba!



Hasta este punto, me había mantenido a punta de agua, barras de cereal de chocolate (que llevé desde Lima), papa hervida, plátano y pasas. Sin embargo, sentí que el cansancio ya era considerable y que además la temperatura había bajado significativamente, así que eché mano de los geles y barras energéticas que ofrecía la organización (sin haberlos probado nunca) y de coca cola. Debo confesar que rompí en ese momento una tradición de ya varios años de no tomar gaseosas pero en ese momento me fue imposible resistirme al azúcar que me ofrecía. Luego de alimentarme e hidratarme, me senté en una piedra a limpiar mis zapatillas y me puse un polo de manga larga antes de partir, una vez más, corriendo hacia arriba. No sé que fue lo que me hizo bien, si el descanso de unos minutos (no más de 8), lo que comí, lo que bebí o todo junto, que es lo más probable. Mental y anímicamente también me sentía mejor, pero no por mucho tiempo ...



Al poco rato de reiniciar la carrera, los pies me empezaron a doler mucho, principalmente en la zona de los talones; mientras el camino subía con poca pendiente y al trotar apoyaba el antepié no había mayor problema, pero cuando era bajada y caía con los talones el dolor se hacía sentir, lo mismo que cuando caminaba en una subida pronunciada. Asumí que pasadas las 6 horas y media corriendo las plantas de mis pies se encontraban adoloridas y que tal vez debí haber elegido unas zapatillas con más protección o amortiguación que las que llevaba puestas (corrí con unas Inov8 Roclite 295, que siempre se han portado de maravilla; quien tenga la oportunidad de probar esa marca no se va a arrepentir). Me repetía que era precisamente para estos momentos que había entrenado tanto, que era ridículo que pudiera recorrer 50k sin ningún problema y que, en definitiva, habiendo pasado el tercer y último punto de hidratación ya no había vuelta atrás. Empero, al dolor físico en los pies se iba a sumar de pronto y sin previo aviso o anestesia, un tremendo golpe anímico: alrededor del km 38 dejábamos la trocha carrozable para subir por un single track tremendamente empinado y de al menos unos 400m de altura. En mi defensa, los corredores que iban a la par conmigo se quejaron con tanta o más ganas (y groserías) que yo! Miren la foto:



Luego de 7 horas de carrera, esa subida fue un gran golpe para el ánimo! De todos modos, no había mayor alternativa que ir para arriba, pero mis pasos eran bastante inestables debido al dolor -ya bastante fuerte- que sentía en los talones; maldije las piedras todo lo que pude (en silencio, pues no iba a perder aliento hablando!), tanto las que pensaba que tenía dentro de las zapatillas como las que iba pisando a cada paso. Peor aún, a la mitad de este tramo, por primera vez paré por cansancio, simplemente no pude más. Estaba agitado, con las pantorrillas agarrotadas, los cuadríceps me latían y por un momento sentí temor de no poder llegar. Tomé aire un par de minutos y me recordé que luego de esta subida solo podía haber bajada (falso!) y con esa ilusión trepé lo que quedaba hasta la cima que debe haber estado por encima de los 2,800 msnm.

Arriba tomé una última foto pues decidí guardar la cámara y centrarme únicamente en avanzar los más rápido posible. Sacudí mis zapatillas una vez más de paso que me tomaba unos minutos extra de descanso y me lancé tras los 10 ó 11 km que quedaban hasta la meta (90% bajada). Este tramo hoy es una anécdota pero en ese momento fue casi una pesadilla!

Mis sensaciones físicas eran malas. El hecho de no poder pisar muy bien en bajada hizo que no solo vaya muy despacio sino que me cansara más en el intento. A las piernas agotadas empezó a sumarse dolor en los hombros y cuello. Pero la parte más complicada fue la mental. De una manera increíble fui perdiendo de vista todo lo que sucedía a mi alrededor; todo empezó a diluirse, desde mis pensamientos, el paisaje, los corredores, todo... había empezado hacía más de 7 horas y media con muchas razones para completar los 50k y poco a poco todas habían empezado a desaparecer. No exagero si digo que en ciertos momentos no sabía -literalmente hablando- qué hacía corriendo ahí y si alguien de la organización me hubiese preguntado si prefería abandonar las probabilidades de una respuesta afirmativa eran intimidantes... en un momento dado solo corría porque no encontraba una razón "aceptable" para después poder escribir este post justificando mi abandono sin sentirme avergonzado (menos mal no se me ocurrió ninguna!).

Tan solo miraba los 2 ó 3 metros que tenía al frente y procuraba poner los pies donde no hubiesen piedras. Lamentablemente no tenía capacidad de mantener un paso que me permitiera aterrizar con el antepié y por tanto la escasa fuerza que me quedaba la empleaba casi totalmente en aguantar el dolor que sentía en ambos talones (lo curioso es que no terminaba de saber a qué se debía pero ni a patadas iba a parar a averiguarlo). El tramo de bajada de los 50k estaba planificado como el remate! Pero en cambio fue un vía crucis interminable, eterno y muy doloroso. La meta seguía sin llegar o siquiera acercarse y  solo gracias a algún nivel de testarudez subconsciente que nunca había experimentado seguí corriendo... mientras tanto, en mi mente ocurría un debate entre las razones para parar y las razones para seguir que en realidad nunca se resolvió sino hasta que llegué. Menos mal!

Faltando tan solo 4k, la organización tuvo la genial idea de colocar un cuarto punto de hidratación originalmente no previsto; fue como llegar a un oasis, me atraganté de barritas y bebidas energéticas y un plátano para los evitar los calambres que amenazaban con hacer acto de presencia en cualquier momento! Ya me encontraba sobre las 8 horas y media de carrera. Solo un poco más para llegar!

Esos últimos 4k fueron algo menos duros, me sentí un poco mejor aunque el dolor de los talones nunca se fue. Lamentablemente en toda la bajada me pasaron casi tantas personas como las que yo pasé en las subidas, pero a esa altura ya no me importaba, la meta estaba muy cerca y el sabor de triunfo empezaba a formarse en mi boca... estaba a punto de completar un viaje iniciado hacía mas de 8 meses atrás; estaba demostrando -principalmente para mí mismo- que era posible ser un ultra runner, así sea con la marca mínima de 50k; estaba viendo que todos los sacrificios asumidos rendían fruto y la satisfacción y el orgullo eran un bálsamo para mis dolores ya generalizados. Ya no era necesaria ninguna razón para seguir corriendo hacia la meta, llegar ya era inevitable, incluso a pesar que el último kilómetro fue también una subida, que si bien hizo renegar a mis cuadríceps les dio alivio a mis talones y como aun era consciente que un solo gramo de energía después de pasar la meta era un desperdicio, empecé a correr con más velocidad y sin parar esos triunfales metros que me quedaban hasta la meta.

Así, luego 9 horas y 23 minutos completé mi primer 50k! Durante un instante todo estuvo bien y disfruté lentamente esos pocos segundos que dura la felicidad en pleno! Luego, regresaron las puntadas en los talones, el agarrotamiento en las piernas (los calambres se quedaron en algún lugar, je!) y el dolor de hombros y cuello... pero ya no importaba, ya había llegado (según los resultados oficiales, llegué en el puesto 91 de 180 en la general y en el puesto 27 en mi categoría de 30 a 39 años). El dolor en los talones resultó ser obra de  una ampolla en cada pie causada (según he concluido) por algunas piedras que se habían incrustado en las plantillas de mis zapatillas desde que las empecé a usar.

Esos 50k fueron muchas cosas para mí. Un logro conseguido. Un reto superado. La culminación de un viaje espectacular. Pero sobre todo, fue un encuentro cercano conmigo mismo, tanto mental como físicamente; hoy conozco mejor mis propios límites y principalmente mis debilidades. En lo físico, solo queda entrenar más, me faltó velocidad cuando tenía que subir trekkeando. Pero el verdadero aprendizaje -y por tanto la riqueza de la experiencia- fue de otro tipo: Mi mente estuvo en muchos momentos bastante disminuida y mi motivación sufrió fuertes golpes que hicieron que por instantes me quedara sin razones para seguir adelante. Y sin embargo, llegué! Así, la gran lección que aprendí a lo largo de esos 50k es que haber decidido hacer algo, en ocasiones, debe ser suficiente razón para hacerlo y terminarlo!



lunes, 22 de octubre de 2012

Los previos... a la carrera


Me encuentro ya en Santiago a tan solo 4 días de iniciar mi primer 50k de trail running en el The North Face Endurance Challenge de Chile que se realizará en los alrededores de Santiago (hasta el año pasado, esta carrera se llamaba “Ultramaratón de los Andes”; nombre que por supuesto quisiera apropiarme para Perú). Un millón de pensamientos e ideas llenan mi cabeza en este momento y se me hace algo difícil organizarme mentalmente; no sé si será la excitación / nerviosismo de la carrera o la cantidad de trabajo que me acompaña en este viaje (¿gracias internet?) o más probablemente ambas situaciones, pero si pudiera apretaría el botón fast foward hasta el inicio mismo de la carrera y me ahorraría todo este mix emocional y mental que ya ví que me va a acompañar estos días que quedan.

Este post tiene mucha importancia, pues de un lado me obliga a repasar todo el viaje que ha sido para mí colocarme en la situación más favorable posible -física y mentalmente- para poder intentar correr 50k por los andes santiaguinos en un tiempo que espero no exceda de las 7:30 horas. La decisión de hacerlo la tomé hace al menos 8 meses, cuando se inició el viaje sin saber muy bien por dónde me llevaría, pues sucede mucho al pasar de unos 45k por semana hasta unos 90k, con los que "cerré" mi entrenamiento, habiendo hecho un total aproximado de 2,200 kilómetros entre enero y octubre (lo que no es poco) y un promedio de 3,500 metros de ascenso mensual (lo que no es tanto).


Y luego de repasar todos estos meses de preparación -con más o menos intensidad y constancia- siempre regreso a una frase que en los últimos tiempos ya ido convirtiendo en un mantra en mi vida: la magia queda lejos de la zona de confort. En efecto, correr bastante (tipo dos días seguidos de 30 ó 35k; long runs de más de 4 horas con todos los cerros que se pueden subir en Surco y La Molina; o tempos de 15 – 18k) cansa, fastidia y duele! Pero la satisfacción que viene luego es priceless y justifica todo el cansancio, fastidio y dolor que haya habido. Más aún, parte del proceso de entrenamiento / acondicionamiento es, precisamente, minimizar esos aspectos y uno se va haciendo más resistente, pero lejos de hacer el viaje “más cómodo” inevitablemente uno empieza a empujar los límites, lo que garantiza más cansancio, fastidio y dolor, pero también más magia al final!

Soy consciente que ello no es nada nuevo, pero para mí lo fue. De alguna manera todos buscamos mediante el estudio y el trabajo lograr una vida cada vez más cómoda: la comodidad es casi un valor! Y ahora puedo decir que veo las cosas diferentes; dejo de anhelar las comodidades de la vida y paso a buscar nuevos retos, tanto propios, como con mi familia y con mis amigos!
  
De otra parte, este post también tiene mucha importancia porque hay mucha gente que me ha apoyado en el viaje y sería demasiada ingratitud (aún para un ingrato incorregible como yo) no agradecer por su apoyo, comprensión y tolerancia. Así, debo decir: GRACIAS Isabella, Andrea y Carla por haberme dado licencia para dedicar mi escaso tiempo libre a mí mismo; por tolerar mis despertadores desde las 4:15 am; por entretenerse mientras hablaba de carreras o les mostraba vídeos una y otra vez (o fingirlo muy bien, que para efectos prácticos es lo mismo). Por eso, en primer lugar esta carrera es para / por ustedes. GRACIAS Ricardo Rivadeneira, Ricardo Arnao y Diego Heredia por haber apoyado mi entrenamiento pues sin su apoyo me habría quedado bastantes kilómetros atrás y, principalmente, bastantes metros de ascenso positivo menos; con ayuda de los 3 pude realizar un entrenamiento bastante completo: trekking in extenso (ver post anterior); long runs’s de más de 4 horas; y ascensos y descensos kamikazes en La Molina! GRACIAS Jorge (hermano), Bruja (pata), Calo y Vicky (tíos), Equipak y The North Face Perú, por ayudarme a completar el equipo (todos los runners saben que nunca se tiene el número suficiente de zapatillas); y finalmente (pero igualmente importante), gracias al resto de amigos y colegas que me tomaron en serio y me dieron ánimos y me hicieron sentir comprometido para correr; y también a aquéllos que no me tomaron en serio pero debieron hacerlo, lo que me obliga a correr! … Ahh, me olvidaba de Vinko, gran amigo y anfitrión en Santiago.

Para no hacer tan aburrido este post; dejo un vídeo de uno de los mejores días de trainning con Ricardo Arano y una foto mal tomada antes de salir para la partida:






martes, 18 de septiembre de 2012

Trekking & trailrunning


Salvo un grupo de privilegiados encabezados internacionalmente por Kilian Jornet y compañía y en el país por Emerson Trujillo y algunos otros (pero no muchos), el resto de corredores de montaña o aspirantes a serlo no corremos todas las cuestas, las caminamos. Así, el trekking se convierte en una parte fundamental del entrenamiento para poder enfrentar las subidas (y también bajadas) de una manera eficiente, es decir, sin demorarnos mucho pero sin agotar todas nuestras energías en el intento.

Por eso, realmente me entusiasmé cuando hace unos meses Ricardo Rivadeneira convocó un  trek de 42k, más de 3,000 metros de ascenso y dos picos de más de 4,700 msnm, para ser completado en 16 horas… qué ingenuidad!

El fin de semana previsto, partimos de Matucana a las 3 am, teniendo en mente llegar a nuestro destino -San Pedro de Casta- dentro de las 14 a 16 horas siguientes; ello, me habría permitido llegar a mi casa tarde (muy tarde) por la noche a mi casa, tal como se lo dije a mi familia y como pensaba en ese momento.



La ruta se inició sin mayores inconvenientes y me pareció muy interesante la experiencia de trekkear de noche (primera vez para mí); no hacía mucho frío y solo esperaba que amaneciera para poder correr un poco y probar la sensación de correr en altura (4,000 msnm) y con una mochila bastante cargada. De hecho, luego de una ardua jornada de caminata nocturna la mañana llegó y hasta pude correr un poco; sin embargo, lo que no llegaba era el paso de 4,700 msnm al que deberíamos arribar a eso de las 10 am.




Como se podrán imaginar, la ruta era simplemente espectacular y mientras íbamos avanzando (más lento de lo previsto) pensaba en las inacabables posibilidades para organizar carreras de montaña que tenemos tan cerca de Lima, con todos los niveles de exigencia de las carreras más reconocidas de Europa y USA y principalmente con toda la energía que se siente al pasar entre las montañas. Pero de otra parte, el camino se iba poniendo más duro, la altura más fregada y la temperatura más fría! Así que recién llegamos al abra de 4,700 msnm a eso de las 2pm y no a las 10am como inicialmente pensamos. Era hora de abrigarse un poco más y descansar un poco.
































Pero como dice Juanito, keep walking! así que seguimos adelante y en mi caso no son la preocupación de que no iba a llegar a mi casa a la hora (ni siquiera el día) que había previsto. Debido al retraso que teníamos en ese momento, Ricardo Rivadeneira (en buena cuenta líder de la excursión) optó por no seguir el camino original que contemplaba bajar a una gran explanada para subir nuevamente hasta los 4,700 msnm para no retrasarnos más; más bien, empezamos a seguir por las laderas y lomos de los cerros para tratar de llegar al siguiente abra más rápido e intentar bajar por alguna quebrada (nota de redacción: Ricardo se sabe los nombres de cada lugar, yo no!).

A partir de este momento, surgió esa voz que dice ¿en qué estabas pensando? mientras el camino se hizo francamente duro. Hacía mucho tiempo que no subía a tanta altura, eso era algo que no me había preocupado pues siempre pensé que era prácticamente inmune a sus efectos; pero para que las cosas se pongan peor -y siempre se pueden poner peor- mi capacidad trekkera se reducía a su mínima expresión por encima de los 4,400 msnm y al tener que caminar por las laderas y lomos de los cerros esa era la mínima altura que mantuvimos por las siguientes horas, aunque debo decir que lo más duro era la preocupación de no poder avisar en mi casa que no iba a llegar!






Los kilómetros se hacían interminables pero todos caminábamos sin perder el ánimo ni el paso; cada vez que me acercaba a una zona muy alta mi performance caía estrepitosamente pero procuraba mantenerme a ritmo con los demás. Creo qué físicamente esta etapa fue la más dura (la más dura mentalmente todavía estaba por llegar). Con mucho esfuerzo y hacia las 10 de la noche finalmente llegamos a una quebrada por la cual pensábamos iniciar el descenso, pero no había camino y resultaba imposible para nosotros, más aún de noche y con tremendo cansancio a cuestas; lo bueno fue que había señal y pude avisar a mi familia que no iba a llegar sino hasta el día siguiente (me preguntaron "¿dónde estás?" y yo respondí "no sé, pero estén tranquilos, no estamos perdidos, simplemente no sabemos por dónde debemos bajar de la montaña"!).

Luego de 1 hora más de caminos, finalmente encontramos una quebrada por la cual empezamos a bajar; el camino no era muy técnico aunque era fácil resbalar y había que andar con bastante cuidado pues tuvimos que cruzar un riachuelo varias veces de un lado a otro para seguir bajando. Sin embargo, a las 2 am era ya evidente que el cansancio de 23 horas de jornada hacía que la alternativa más segura sea dormir -o internar hacerlo- por ahí nomás, pues faltaba mucho para salir de la quebrada. La noche sí fue una experiencia extrema; el frío en los pies se me hacía casi dolorosamente insoportable (yo estaba en zapatillas bastante transpirables) y la incomodidad del suelo y la piedra que tenía de apoyo me recordaron varias veces que debo ser más precavido en mis salidas de aventura. Solo espero que la lección me dure hasta la siguiente salida!




A eso de las 6:30 am reiniciamos la bajada de la quebrada; en mi caso la ansiedad de regresar a mi casa (y avisar que seguía vivo) iba superando a mi entusiasmo excursionista, pero como sea había que seguir andando y eso fue lo que hicimos... por las siguientes 7 horas. En un momento dado, mientras la quebrada seguía bajando el camino por donde íbamos comenzó a subir hasta que desaparecía, literalmente! Ese fue, al menos para mí, el momento más agotador mentalmente hablando, pues por un momento pensé que habría que regresar varias horas para buscar otra salida de la montaña.

Sin embargo, en la medida que abajo se veía los caminos que nos deberían llevara a la "civilización", decidimos bajar por la ladera del cerro, lo que con un poco de esfuerzo adicional y algo más de cuidado logramos hacer hacia las 11 de la mañana. Desde ahí (luego de desayunar unas chirimoyas gentilmente proporcionadas por un lugareño, síntoma de que nos acercábamos a algún lugar sin importar cual fuera) solo quedo seguir por una trocha carrozable absolutamente interminable, hasta un punto llamado Marca Marca, desde donde bajamos hacia Canchacalla a través de los cortes que habían de un punto a otro del camino. A Canchacalla llegamos (los primeros) hacia las 2 de la tarde y luego de poco más de 1 hora de espera, ya estábamos embarcados en un colectivo hacia Chosica... de ahí a Santa Anita... de ahí a mi casa, finalmente a eso de las 7:30 pm!




Como imaginarán, se trató de una experiencia inolvidable, con sus momento altos y algunos también bajos, propios de todo gran esfuerzo físico y mental; pero también hubieron momento tensos para mí, los que por cierto generé yo mismo a partir de mis ansias por llegar a mi casa y liberar a mi familia de la preocupación de tenerme fuera "en algún lado de la sierra limeña" sin saber exactamente cuándo (y cómo) iba a regresar. Ese fue precisamente mi error, dar por sentado que iba a regresar a una hora exacta como si me hubiese ido a la oficina a trabajar; para la siguiente ocasión (de todas maneras he de repetir esos 52 km y como 3,500 metros de ascenso) ya he aprendido la lección de esta experiencia, tan bien sintetizada por Ricardo: la montaña no tiene horarios!











martes, 4 de septiembre de 2012

Turismo y entrenamiento

Advertencia: No suelo viajar por turismo ni por entrenamiento. Por el contrario, suelo viajar bastante por trabajo y siempre aprovecho (trato, al menos) de salir a correr y conocer un poco más del lugar donde estoy. En agosto pasado, tuve que viajar a Chachapoyas (por trabajo) y luego pasé a Moyobamba y Tarapoto para ver algunos detalles de la organización de la carrera Amazon Race Forest 2012 que se realizará en el distrito de San Roque de Cumbaza, provincia de Lamas, San Martín (de la que pronto les contaré).

A través de facebook compartí algunas fotos de mi subida al Morro Calzada en Moyobamba (aprox. 12k y 600m de ascenso), así voy a aprovechar esta vez para mostrar una ruta muy entretenida para correr unos 10k sin mayor ascenso pero en un trayecto que está tan solo a unas cuadras de la propia Plaza Mayor de Tarapoto y que tengo entendido se le conoce como la ruta del Alto Schilcayo que nos llevaría al área de conservación regional "Cordillera Escalera" (ojo: la ruta sigue y sigue y puede seguir mucho más!). Algunas fotos:







Como verán, la ruta es alucinante; pero más que ello, es un buen lugar para entrenar debido al barro que siempre hay y a las piedras húmedas con musgo que exigen mantener el equilibrio con mucho esmero para evitar una buena caída. De hecho, una de las actividades que más seguridad me ha dado para correr en terrenos irregulares es entrenar en zonas resbalosas, sea por el barro o por la grava suelta, pues ayuda mucho a fortalecer la pisada; a fin de cuentas, siempre es mejor tener una pisada estable que una zapatilla con mucho agarre (además, eventualmente todas resbalan!).

Conforme avanza la ruta, se complica el trainning pues hay que pasar de un lado al otro del río y no siempre es tan fácil como se ve en la última foto. Aún no tenido la oportunidad de entrar seriamente en la trocha hacia la Cordillera Escalera, pero recordando hasta dónde llegué el año pasado podría especular y decir que podría ser una ruta de unos 15-18k de buen entrenamiento que parte desde el mismo centro de Tarapoto (yendo de la plaza hacia la avenida Circunvalación, hay que seguir una bajada de tierra y listo). Eso sí, estén dispuestos a mojar sus zapatillas pues al final van a disfrutar mucho más la corrida.

Un dato adicional, lleven 6 soles para pagar la entrada y colaborar con el mantenimiento de la ruta desde que se entra a la zona de amortiguamiento del área de conservación. Ojalá la pueda visitar cuando estén por Tarapoto. Les dejo una foto más:



Es un privilegio poder correr en un entorno de tanta belleza natural! Y eso nos anima a organizar la carrera Amazon Race Forest 2012 que se realizará este 26 de noviembre próximo. Mientras tanto, me toca seguir preparándome para los 50k de Chile. Actualizo este post para mostrarles un vídeo del recorrido: http://youtu.be/yFhF7ZkA_js.



domingo, 2 de septiembre de 2012

Finalmente, estamos en cuenta regresiva!

Finalmente me decidí a iniciar este blog. Como el nombre lo dice, de un tiempo a esta parte los cerros de Lima se han vuelto un punto importante de mi atención. ¿Por qué? Porque me apasionan las carreras de montaña y para poder ser un corredor de montaña necesariamente hay que entrenar en cerros y en general en cuanta cuesta uno pueda encontrar, más aún para quienes vivimos en una ciudad bastante plana como Lima. En ese proceso, los cerros (y obviamente también las montañas cuando accedo a ellas) se han vuelto un escenario privilegiado de gratas y significativas experiencias, no solo deportivas sino principalmente mentales y espirituales que comparto que mi familia y amigos y ahora con quienes se conviertan en lectores de este blog.


También quiero compartir a través de este blog el resto de mis experiencias en torno a las carreras de montaña, desde entrenamiento, equipo, tips y cuanta cosa pueda ofrecer. Por ahora, todo va a estar centrado la carrera de montaña "The North Face Endurance Challenge - Chile", en la que me he inscrito en la categoría de 50k y para la cual ya me encuentro en cuenta regresiva de entrenamiento, acondicionamiento y preparativos, pues es el próximo 20 de octubre!

Inicialmente pensé en prepararme para la categoría más larga de 80k, pero al final la falta de tiempo y algo de cautela y prudencia, me llevaron a inscribirme en tan "solo" 50k. Como podrán ver a partir de sus características técnicas, no es poca cosa: