Me encuentro ya en Santiago a tan solo 4 días de iniciar mi
primer 50k de trail running en el The North Face Endurance Challenge de Chile
que se realizará en los alrededores de Santiago (hasta el año pasado, esta
carrera se llamaba “Ultramaratón de los Andes”; nombre que por supuesto
quisiera apropiarme para Perú). Un millón de pensamientos e ideas llenan mi
cabeza en este momento y se me hace algo difícil organizarme mentalmente; no sé
si será la excitación / nerviosismo de la carrera o la cantidad de trabajo que
me acompaña en este viaje (¿gracias internet?) o más probablemente ambas
situaciones, pero si pudiera apretaría el botón fast foward hasta el inicio mismo de la carrera y me ahorraría todo
este mix emocional y mental que ya ví que me va a acompañar estos días que
quedan.
Este
post tiene mucha importancia, pues de un lado me obliga a repasar todo el viaje que ha sido para mí colocarme en la
situación más favorable posible -física y mentalmente- para poder intentar
correr 50k por los andes santiaguinos en un tiempo que espero no exceda de las
7:30 horas. La decisión de hacerlo la tomé hace al menos 8 meses, cuando se inició el viaje sin saber muy bien por dónde me llevaría, pues sucede mucho al pasar de unos 45k por semana hasta unos 90k, con los que "cerré" mi entrenamiento, habiendo hecho un total aproximado de 2,200 kilómetros entre enero y octubre (lo que no es poco) y un promedio de 3,500 metros de ascenso mensual (lo que no es tanto).
Y luego de repasar todos estos meses de preparación -con más o
menos intensidad y constancia- siempre regreso a una frase que en los últimos
tiempos ya ido convirtiendo en un mantra en mi vida: la magia queda
lejos de la zona de confort. En efecto, correr bastante (tipo dos días seguidos
de 30 ó 35k; long runs de más de 4 horas con todos los cerros que se pueden
subir en Surco y La Molina; o tempos
de 15 – 18k) cansa, fastidia y duele! Pero la satisfacción que viene luego es priceless y justifica todo el cansancio,
fastidio y dolor que haya habido. Más aún, parte del proceso de entrenamiento /
acondicionamiento es, precisamente, minimizar esos aspectos y uno se va
haciendo más resistente, pero lejos de hacer el viaje “más cómodo” inevitablemente
uno empieza a empujar los límites, lo que garantiza más cansancio, fastidio y
dolor, pero también más magia al final!
Soy consciente que ello no es nada nuevo, pero para mí lo fue. De alguna manera todos buscamos mediante el estudio y el trabajo lograr una vida cada vez más cómoda: la comodidad es casi un valor! Y ahora puedo decir que veo las cosas diferentes; dejo de anhelar las comodidades de la vida y paso a buscar nuevos retos, tanto propios, como con mi familia y con mis amigos!
De otra parte, este post también tiene mucha importancia porque hay mucha gente que me ha apoyado en el viaje y sería demasiada ingratitud (aún
para un ingrato incorregible como yo) no agradecer por su apoyo, comprensión y
tolerancia. Así, debo decir: GRACIAS Isabella, Andrea y Carla por haberme dado
licencia para dedicar mi escaso tiempo libre a mí mismo; por tolerar mis
despertadores desde las 4:15 am; por entretenerse mientras hablaba de carreras
o les mostraba vídeos una y otra vez (o fingirlo muy bien, que para efectos
prácticos es lo mismo). Por eso, en primer lugar esta carrera es para / por
ustedes. GRACIAS Ricardo Rivadeneira, Ricardo Arnao y Diego Heredia por haber
apoyado mi entrenamiento pues sin su apoyo me habría quedado bastantes
kilómetros atrás y, principalmente, bastantes metros de ascenso positivo menos;
con ayuda de los 3 pude realizar un entrenamiento bastante completo: trekking in extenso (ver post anterior); long
runs’s de más de 4 horas; y ascensos y descensos kamikazes en La Molina! GRACIAS
Jorge (hermano), Bruja (pata), Calo y Vicky (tíos), Equipak y The North Face
Perú, por ayudarme a completar el equipo (todos los runners saben que nunca se
tiene el número suficiente de zapatillas); y finalmente (pero igualmente
importante), gracias al resto de amigos y colegas que me tomaron en serio y me
dieron ánimos y me hicieron sentir comprometido para correr; y también a
aquéllos que no me tomaron en serio pero debieron hacerlo, lo que me obliga a
correr! … Ahh, me olvidaba de Vinko, gran amigo y anfitrión en Santiago.
Para no hacer tan aburrido este post; dejo un vídeo de uno de los mejores días de trainning con Ricardo Arano y una foto mal tomada antes de salir para la partida: